Un hombre de 40 años aprende a hablar inglés en 14 días. ¡Sin esfuerzo!

Jesús, que trabaja cada día como transportista en una empresa americana, nos habla sobre los retos que le plantea su trabajo.

Es un trabajo exigente, sobre todo para los conductores internacionales, reconoce. Me gusta ser transportista. Por desgracia, esta profesión se está volviendo cada vez más peligrosa, sobre todo porque el número de robos aumenta exponencialmente.

Jesús intentó salir adelante a pesar de no saber idiomas.

Si no hablas inglés, puedes sufrir grandes retrasos por el camino, por ejemplo con patrullas de control.

Aunque en Estados Unidos hay muchos hispanoamericanos, no puedo andar pidiendo ayuda cada dos por tres. Ya estoy harto de tener que llamar a amigos por cualquier tontería. Tengo que saber arreglármelas solo.

Después del accidente que sufrió un compañero suyo, decidió aprender un idioma. Apostó por el inglés debido al tipo de rutas que le encargaban sus jefes.

Quería estar seguro de poder arreglármelas en situaciones críticas. Por ejemplo, a la hora de llamar una ambulancia o rellenar un formulario en el hospital.

Mi compañero tuvo muchos problemas por no saber el idioma. De haber sabido inglés, podría haber solucionado todo mucho más rápido.

Jesús tenía miedo de no poder estudiar solo. Sin embargo, no tenía otra opción, ya que el trabajo de transportista no permite ir a clase con un profesor con regularidad.

En esta profesión, estás en casa una semana y después te llega un encargo y puedes estar fuera hasta un mes.

Necesitaba clases que pudiera escuchar mientras conducía. Me concentré en aprender palabras y expresiones completas. También escuché muchas conversaciones.

Se las arregló fantásticamente. Desde el principio constató que su edad no le supuso ningún obstáculo.

Nunca había pensado que ya no podía aprender por tener 40 años. Para mí fue una oportunidad para desarrollarme, luchar por mejores encargos y más dinero.

En tan solo dos semanas de estudio podía hablar inglés.

Me centré en estudiar de oído, fue una buena elección. Ya la primera semana entendía bastante, y tras dos semanas podía hablar inglés con otros transportistas.

Jesús añade que su mayor motivación fueron los resultados.

Cuando vi con mis propios ojos que a las dos semanas de repetir palabras y expresiones era capaz de hablar unos cuantos minutos con un compañero en el parking, me quedé de piedra. ¡Qué orgulloso estaba de mí mismo!

Ya lleva un año estudiando. Practica su conversación en cualquier oportunidad: haciendo la compra, en las gasolineras o en las pausas hablando con otros transportistas.

No me tomé estudiar como un esfuerzo. Lo hacía en momentos que hubiera echado a perder de todas formas escuchando música, por ejemplo. Ahora puedo escuchar la radio local y mantenerme al corriente del tiempo o de lo que sucede en la carretera sin tener que mirar el teléfono. Y lo más importante, ¡me dan rutas mejor remuneradas!

Como reconoce él mismo, Jesús está muy satisfecho con el ritmo al que progresa. Su éxito a la hora de estudiar inglés le ha dado alas. Gracias a él, incluso ha empezado a estudiar otro idioma.

A mi mujer le encanta cuando le hablo en francés, bromea Jesús.

1 comentario
  1. Pedro dice

    Me gustaría saber más de este método para inglés y francés

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